¿Una nueva mascota en la familia?

Si se trata de tener una mascota, siempre he sido una persona que prefiere a los perros antes que a los gatos. Será porque desde pequeña he tenido perros en casa y estoy más acostumbrada a ellos. Además, no conocía otras mascotas como los gatos, y siempre me pareció que no podría llevarme bien con ellos.

Pero como siempre la vida hace de la suyas y nos da las mejores lecciones. ¿Saben por qué? Porque mi Juli ama los gatos desde pequeña, así que he aprendido a quererlos por ella, he perdido “el miedo” a agarrarlos y acariciarlos, y hasta me he mostrado súper confiada para que ella se sienta segura cuando está cerca de algún gatito.

En fin, desde hace tiempo Juli nos viene pidiendo adoptar un gatito para que sea nuestra mascota y nosotros simplemente nos “hacíamos los locos” cada vez que tocábamos el tema. Es más, cuando consultábamos con otras personas que tienen gatos como mascotas nos desanimábamos pensando en todas las atenciones y cuidados que estos animalitos requieren.

Hace unos días, en el momento menos esperado, la vida literalmente me dio una lección y nos trajo una gatita a casa. Y, ¿saben qué? Es la mejor casualidad que me ha podido pasar en la vida.

Juli salió con su papá muy tarde con su scooter y se estaban demorando mucho en llegar. Mientras tanto, yo disfrutaba de un momento de soledad en los que simplemente no provoca hacer mucho más que ver una serie o leer un libro. En eso, recibo una llamada de Gianpietro en la que me dijo: “estamos en la esquina de la casa y un gatito nos ha perseguido. No se separa de Juli, ven por favor”.

Y así, sin pensarlo dos veces, corrí a verlos y sólo atiné a cargar al gatito y traerlo a casa. En ese momento sentí que el gatito había llegado por algo a nuestras vidas, sentí que encajaba perfecto con nosotros, con nuestra familia y en cuestión de segundos todos mis miedos desaparecieron.

Definitivamente era un gatito abandonado porque estaba sucio y muerto de hambre y sed. Inmediatamente nos informamos de todo lo básico que debíamos tener para pasar la noche y nos la pasamos sin dormir casi nada cuidando al nuevo integrante de la familia. Al día siguiente lo llevamos al veterinario y felizmente todo está bien, es una gatita de 3 meses aproximadamente que ha sido bautizada como Lollipop Candy (Loli o Candy para los amigos) y simplemente ha llegado a casa a hacernos más felices.

Loli no sólo ha llegado a nuestras vidas para hacernos más felices, también ha llegado para enseñarnos a ser más responsables, para darnos la oportunidad de enseñarle a Juli la importancia de querer y respetar a los animales, y a tener pequeñas responsabilidades que harán de ella una mejor persona.

¡Bienvenida a nuestra familia Loli! Te llenaremos de muchísimo amor.

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